Nació el 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán, Sinaloa, México. Hijo del sinaloense Delfino Infante García y de la Nayarita Refugio Cruz Aranda. Su padre fue músico y tocó el contrabajo en una banda. Fue también dueño de una tienda y un taller de muebles de madera, en el cual se dice que Pedro aprendió la talla de ese material, comenzando así su afición a la carpintería que lo acompañó toda su vida.

Desde temprana edad mostró talento y afición por la música, aprendiendo diversos instrumentos . Apoyado por su padre, estudió guitarra con el maestro Carlos R. Hubbard y de técnica de canto con el profesor Noé Quintero.
Como actor protagonizó más de 60 películas entre 1939 y 1957, lo que lo convirtió en uno de los más grandes ídolos de la llamada “época de oro del cine mexicano”, por lo que fue reconocido no sólo en México sino en otros países de Latinoamérica, España y el resto del mundo. Muchas de sus películas más exitosas fueron dirigidas por el director de cine Ismael Rodríguez.
Obtuvo el premio Ariel que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas al mejor actor por su papel en la película La Vida No Vale Nada. En su penúltima película, Tizoc, en 1956, al lado de María Félix, obtuvo el Oso de Plata del festival de Cine de Berlín como mejor actor principal y el premio Globo de Oro como mejor actor principal; otorgado por la prensa extranjera creditada en Hollywood. Ambos premios los obtuvo de manera postuma, después de su muerte en 1957.
Pedro Infante interpretó canciones de diversos géneros: vals, cha cha cha,canción mexicana tradicional, canción ranchera y bolero. Sin embargo muchas de sus interpretaciones más populares pertenecen a los géneros de música de mariachi y ranchera. Fue él quien popularizó el llamado bolero ranchero, que reune elementos de ambos géneros musicales.
Pedro era un fanático de la aviación; esta afición le causaría la muerte pilotando un avión Consolidated B-24 Liberator, matricula XA KUN. El avión se desplomó el 15 de abril de 1957, poco después de despegar de Mérida, Yucatán, en el sureste de México.
Para algunos, Pedro Infante, representa un estereotipo del mexicano machista, borracho y mujeriego; aunque Pedro era en realidad deportista y no consumía alcohol.