El Jaripeo, que dio origen al rodeo y a la fiesta de los charros, data del México de principios del siglo XIX e incluso de la época de la Colonia Española, a partir de faenas que los vaqueros y domadores de caballos realizaban en corrales y ruedos.
 
Como deporte se practica en pueblos y barrios de ciudades provincianas en espacios improvisados a diferencia del rodeo estilo norteamericano (que también es practicado en México) y de la charrería. Forma parte de las festividades celebradas en la mayoría de los pueblos del país.
El Jaripeo consiste en lazar, colear, torear o jinetear a un caballo o a un toro. Sin embargo, en México y en varios países de Centroamérica, mucha gente le llama “jaripeo” a un evento en el cual sólo se jinetea, o se monta, a toros salvajes hasta domarlos.