Este año que comienza, yo te lo confío, mi Dios.
Hazlo feliz para aquellos que yo amo;
rico en experiencias, bueno para todos.
  
Este año que comienza, yo te lo confío mi Dios.
Haz que yo lo viva con conciencia
dando a las pequeñas tareas de la vida cotidiana
mi cuidado y mi preocupación;
dando a esto que tu me has confiado
mi trabajo y mi paciencia.
 
Este año que comienza, yo te lo confío mi Dios.
Haz que lo viva con conciencia;
pausado en mi acción; atento, reflexivo
semejante a aquel que se recoge para pensar,
que ve para mirar, que escucha para comprender
y que se inclina para ayudar.
 
Haz que yo prefiera siempre
una sola cosa bien hecha en un día tranquilo
a muchas cosas imperfectas en un día agitado.
 
Este año que comienza, yo te lo confío mi Dios.
Enséñame a través de sus días
el arte de amar bien y la virtud de ser justo,
paciente en el sufrimiento; generoso en la alegría.
 
Este año que comienza, yo te lo confío mi Dios.
Hazlo feliz para aquellos que yo amo;
rico en experiencias,
bueno para todos,
jamás egoísta…
 
Paul Claudel
Enero de 2008