Oh, Señor, gracias por el don de la maternidad
que me has concedido,
expresado en el regalo de cada uno de mis hijos;
tómalos bajo tu protección,
no permitas que te ofendan,
acompáñalos en su camino hacia el cielo.
  
Salva también mi alma y la de mi esposo.
Si quieres llamar a tu servicio,
para la salvación de nuestros hermanos,
a uno de mis hijos, te lo ofrezco ya, desde ahora,
con alegría y reconocimiento profundo.
 
Perdona, Señor, mis debilidades
y suple mis carencias,
para que pueda cumplir mi misión
lo más dignamente
en mi familia y en la sociedad.
 
Sostén a todos mis seres queridos en el espíritu de fé,
en la paz y en la unidad del amor
y haz que nos encontremos unidos
con todos los santos, contigo, eternamente.
Amén
10 DE MAYO DE 2008