Gracias mil, querido Dios
doy a ti con regocijo
al clamar cual digno hijo
“¡Cual mamá no existen dos!”

Ella es santa de alma pura
que me quiere con ternura
y no hay amor mas grande que el ella me da.

Mi sendero alumbra ella
con la luz que da la estrella
de su noble corazón…

Ella es buena… Yo la quiero
por lo tanto que me mima
y a mí nadie me ama así
ni me da su amor entero…

Por eso te pido que la cuides te todo mal
porque sin ella moriría.

Porque soy, Jesús, buena niña,
como premio a su cariño
y perenne devoción,
por ser ella mi tesoro,
con sentido amor te imploro
que le des tu bendición.

Jassibe Díaz Ruiz, México