Mundialmente todas las culturas han creado sus propias bebidas con usos y costumbres asociados a éstas, pero las culturas americanas dentro de su riqueza étnica y biodiversidad han cultivado el maíz (Zea mays L.) haciendo de este cereal una importante materia prima en la elaboración de bebidas fermentadas. Se elaboran de manera local o regional usualmente con fines domésticos, medicinales e incluso religiosos y rituales.
 
En el Estado de México una bebida de peculiar importancia en la vida de los Mazahuas y los Otomíes es la elaboración del sendechó, cuyo consumo se da en las grandes festividades ceremoniales y en ocasiones especiales, los Otomíes lo conocen como zeydetha y los Mazahuas como zeyrecha; se dice que esta bebida da vigor al cuerpo, quita males y no embriaga.
 
El sendechó es una bebida fermentada de sabor muy semejante a la cerveza, de color rojizo y de sabor ácido. Se prepara con maíz germinado, secado y molido con chile colorado (entre los que pueden estar el chile negro, jaral o pasilla), una vez obtenida la harina (producto de la molienda) se mezcla con agua para formar un atole, que se hierve, se cuela, se enfría y se le añade el fermento (que se prepara de un sendecho anterior o puede ser pulque). No contiene azúcares refinados, más que los contenidos de manera natural en la semilla de maíz, su contenido de alcohol se sabe que es bajo en comparación con las bebidas destiladas.
 
Las regiones de producción de sendechó son las ocupadas por una población considerable de Mazahuas, ya que dentro de la etnia Otomí se ha perdido esta tradición, los Municipios señalados como Mazahuas son: Acambay, Temascalcingo, Atlacomulco, Jocotitlan, Ixtlahuaca, Almoloya de Juarez, Donato Guerra, Villa de Allende, Villa Victoria, San Felipe del Progreso y El Oro.